Historia
Cincuenta años ya son muchos años para la vida de un hombre, mas para la sociedad es apenas un suspiro. El mundo del flamenco ha vivido, sin embargo, en los últimos cincuenta años del Siglo XX, tal vez su etapa más esplendorosa.
En esos últimos cincuenta años se ha dignificado un cante que venia de estar totalmente orillado por dirigismos culturales dictatoriales y por unas estéticas degradantes de opereta y sensiblerías estériles y decadentes que más llevaban a considerar el flamenco como propio de un submundo analfabeto y aculturizado que como el arte más original, rico y diferenciador de nuestra cultura andaluza.
No podemos olvidar los enormes esfuerzo del Siglo XIX, la trascendencia que para el desarrollo del flamenco tuvo en esa época los Salones de Baile en que se ofrecía flamenco y, fundamentalmente, los Cafés Cantantes y la labor de artistas que, con Silverio Franconetti a la cabeza, dieron forma definitiva a infinidad de cantes. Es verdad también que en el veintidós, un puñado de intelectuales habían intentado, aunque equivocadamente, reivindicarlo con la organización del Concurso de Granada en que se pretendía dignificar el flamenco buscando en el pueblo aficionado y no profesional la autenticidad flamenca, sin llegar a captar del todo que la verdadera creación artística del arte flamenco se daba, como se da en todas las artes, en aquellos hombres y mujeres que han hecho del ejercicio de ese arte una profesión; tal era, en el caso que nos ocupa, lo que acontecía con Pastora, con Chacón, con Manuel Torres...
Mas, con todo, aquel plausible intento no llegó a tener continuidad hasta que mediados los cincuenta se inicia un nuevo movimiento reivindicador con el Concurso Nacional de Córdoba en el que, en 1962 Antonio Mairena obtendría la Llave de Oro del Cante. Desde ese momento, y con el nacimiento de los Festivales Flamencos y la aparición y proliferación de las peñas, juntamente con la aparición de una serie de obras discográficas impresionantes tales como el Archivo Hispavox, el archivo Vergara y un largo etcétera, así como la labor divulgadora internacional que habían realizado una serie de artistas como La Argentinita, su hermana Pilar López, Antonio Sábicas, Carmen Amaya... es cuando el arte jondo adquiere la consideración que le corresponde en el concierto universal de las artes, en plano de absoluta igualdad.
Hoy, en estos primeros años del Siglo XXI el flamenco es considerado una de las músicas más importantes del mundo y, seguramente, la más apreciada y la que mejor aceptación tiene, ya sea en el grandioso City Center de Nueva York, ya sea en la Opera Nacional de París (La Bastilla), ya sea en el Expo Demo de Aichi en Japón por referirnos a la última exposición universal...
La Tertulia Flamenca El Pozo de las Penas ha vivido estos más de cincuenta años últimos con desigual fortuna pero con una vocación permanente de servicio al arte jondo y de compromiso con su defensa, su dignificación y su promoción. Nació, como tantas cosas en este pueblo nuestro, del cariño y el compromiso de unos jóvenes insatisfechos que buscaban cauces de libertad y de promoción de la cultura a través de proyectos.